BIO

Los Andes y el jazz afro-americano se encuentran en la música de Manu Guerrero. Después de una carrera de sideman prestigiosa y ecléctica con las "stars" francesas mas famosas particularmente (Celine Dion, Michel Sardou, J.J Goldman…), el pianista franco-peruano, nacido en Toulon, por fin nos hace descubrir sus composiciones. 

Acompañado de músicos famosos, Manu nos invita en alguna parte entre el Perú y Francia. ¡Vaya viaje! Un jazz rítmico, refinado, con sabores suramericanos y raíces norteamericanas.

De origen peruana y nacido en el sur de Francia, Manu Guerrero ha estado sumergido toda su vida en culturas diferentes. A los seis años empieza a estudiar el piano clásico y luego adolescente descubre el jazz y ya no dejará de tocarlo y escucharlo. Primero como autodidacta, luego se perfeccionó con jazzmen experimentados y Manu fue creando su propio estilo, su propio sonido. En 1999 el joven pianista de Toulon se va de gira con Carole Fredericks. Empieza entonces una carrera de « sideman » cerca de estrellas de la canción francesa (Celine Dion, Michel Sardou, J.J Goldman, M Pokora...). Unos cincuenta artistas y discos en su historial al servicio de los demás. Paralelamente permace activo en el ámbito del jazz y hace encuentros importantes que le darán ya la motivación para presentar sus propias composiciones. « Chi va piano, va sano e va lontano » y Manu se habrá aplicado a sí mismo aquel dicho durante mucho tiempo antes de presentarnos su primer album Nuevo Mundo que se estrena en 2018. El tiempo de la introspección, de la inspiración. El tiempo de encontrarse con músicos tan prestigiosos como Samy Thiebault, Minino Garay, Felipe Cabrera y Lukmil Perez que vienen a realzar los ritmos suramericanos de su música, a trascender su potencia y su poesía andina. Vienen a tocar en la altura en la que el oxígeno se vuelve más escaso. La música de Manu Guerrero es como un  viaje alrededor del mundo que hiciera una escala en el continente americano. Como si el altiplano y la calle 52 sólo estuviesen distantes de unos metros. Un jazz rítmico y refinado. Unas improvisaciones explosivas pero poéticas. Un pianista que uno no olvida.

© 2020 by Manu Guerrero

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